Cuánto cuesta una página web: de qué depende el precio
Por el equipo de ePrime Web · Actualizada el · 6 min de lectura
En resumen
El precio de una web depende sobre todo de cinco cosas: cuántas páginas tiene, quién escribe los textos, si vende online, si necesita funciones a medida y qué incluye la cuota mensual. Dos presupuestos solo se pueden comparar si dicen por escrito qué entra, qué va aparte y el plazo.
Los cinco factores que mueven el precio
- Número de páginas. No es lo mismo una página única que una web con una página por servicio. Para salir en Google por cada servicio, cada uno necesita la suya.
- Los textos. Si los escribe la agencia después de entrevistarte, el trabajo es mayor, pero es también lo que más pesa para posicionar y lo que más retrasa una web cuando lo tiene que hacer el cliente.
- Vender online. Una tienda suma catálogo, pagos, envíos, impuestos y condiciones de venta. Es otro proyecto.
- Funciones a medida. Reservas, áreas de cliente, calculadoras o conexiones con otros programas se programan aparte.
- Lo que incluye la cuota. Alojamiento, copias de seguridad, actualizaciones, soporte y cambios. Algunas agencias lo incluyen y otras lo cobran por separado.
Plantilla o diseño a medida
Una plantilla comprada abarata el diseño, pero suele traer código que no se usa, plugins que hay que mantener y un aspecto que comparten miles de webs. Un diseño a medida cuesta más al principio y da una web más rápida y reconocible.
La pregunta útil no es cuál es más barata, sino cuánto te cuesta la web al año, contando mantenimiento, y si te trae clientes.
Cómo comparar dos presupuestos
Antes de fijarte en la cifra, comprueba que los dos presupuestos responden a esto por escrito:
- ¿Cuántas páginas entran y quién escribe los textos?
- ¿Está incluido el SEO técnico, Analytics y Search Console?
- ¿Qué pasa con tu web actual y sus posiciones? ¿Hay plan de redirecciones?
- ¿Qué cubre la cuota mensual y qué se cobra aparte?
- ¿De quién son el dominio, el código y los textos si un día te vas?
- ¿Cuál es el plazo y desde cuándo empieza a contar?
Desconfía de un presupuesto que no dice qué va aparte: las sorpresas aparecen justo ahí.
Lo que no se ve en el precio y sí importa
Una web barata que no sale en Google, que tarda en cargar o que no se entiende en el móvil sale cara: no trae contactos. Y una migración mal hecha puede hacer perder en un día el tráfico que costó años conseguir.
Por eso conviene que el presupuesto hable también de resultados medibles: Core Web Vitals en verde el día de la entrega y Search Console instalado para ver clics y posiciones desde el primer día.